La discrepancia entre angina e isquemia se repite en enfermedad periférica

Tres estudios randomizados mostraron que el ejercicio mejora significativamente el resultado de la prueba de marcha de los 6 minutos en pacientes con enfermedad vascular periférica. Sin embargo, muchos de ellos no percibieron ningún cambio o incluso empeoraron. 

La discrepancia entre angina e isquemia se repiten en enfermedad periférica

Estos hallazgos sugieren una discrepancia significativa entre la medición objetiva de la caminata y el cambio subjetivo percibido por los pacientes.

Unos 400 pacientes con enfermedad vascular periférica fueron randomizados a ejercicio (n=205) vs control (n=199), completando una prueba de marcha de 6 minutos al ingreso sumado a un cuestionario sobre la claudicación percibida. Ambas pruebas fueron repetidas a los 6 meses de la randomización.

El ejercicio mejoró significativamente la prueba de la marcha de los 6 minutos sumando casi 40 metros al recorrido de base (p<0.001). 

Muchos pacientes percibieron que no habían mejorado su capacidad de caminar en el transcurso de los 6 meses. Esto fue cierto para el grupo control, con 6.5 metros menos con respecto al basal (p<0.001), pero distó mucho de la realidad para el grupo ejercicio, ya que la prueba de marcha sumó 26.8 metros (p<0.001).

Otro grupo percibió que había empeorado francamente su situación con respecto a la basal. Nuevamente, esto fue cierto para el grupo control, con 27.3 metros menos, pero de ninguna manera para el grupo ejercicio, que logró sumar 18.4 metros con respecto al basal. 


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Es habitual indicar tren de marcha a un paciente con claudicación y que luego de unos meses de seguimiento este nos reclame una ausencia de mejoría, la cual puede inclinar la balanza a una revascularización. Parece importante objetivar la distancia de caminata basalmente y en el seguimiento para tomar una decisión objetiva. 

Las coronarias ya demostraron que angina e isquemia no van de la mano. Ahora la enfermedad vascular periférica muestra una discrepancia similar entre síntomas y pruebas objetivas.

Conclusión

El ejercicio mejora significativamente la distancia recorrida en pacientes con enfermedad vascular periférica. Sin embargo, muchos pacientes no perciben este cambio o sienten que empeoraron.   

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Título original: Perceived Versus Objective Change in Walking Ability in Peripheral Artery Disease: Results from 3 Randomized Clinical Trials of Exercise Therapy.

Referencia: Mary M. McDermott et al. J Am Heart Assoc. 2021;10:e017609. DOI: 10.1161/JAHA.120.017609.


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