El acceso radial es actualmente la estrategia de elección para la cinecoronariografía y las intervenciones coronarias percutáneas debido a su menor tasa de sangrado y complicaciones vasculares en comparación con el acceso femoral. Sin embargo, la presencia de tortuosidad severa y loops arteriales puede dificultar el procedimiento, incrementando los tiempos operatorios, la exposición a radiación y la necesidad de crossover a otro acceso. Estas anomalías anatómicas se presentan en aproximadamente el 12–23% de los pacientes y constituyen una de las principales causas de falla del acceso radial.
En este contexto, el estudio propone un protocolo estructurado de cuatro pasos basado en una progresión escalonada:
- Paso 1: maniobra postural mediante flexión del antebrazo a 90° y rotación interna del hombro, con el objetivo de alinear el eje arterial.
- Paso 2: técnica “Serpentine”, que consiste en avanzar el catéter diagnóstico (Tiger II) mediante movimientos rotatorios suaves y alternantes hacia derecha e izquierda, mientras se retrae levemente la guía (2–3 cm). De esta manera, el avance depende principalmente del catéter y no de la cuerda, buscando “desenredar” el loop sin ejercer presión excesiva sobre el sistema.
- Paso 3: utilización de una guía hidrofílica, que mejora la navegabilidad en anatomías complejas.
- Paso 4: técnica de balloon-assisted tracking (BAT), en la que se introduce un balón de angioplastia parcialmente exteriorizado a través de la punta del catéter diagnóstico. El balón se insufla a baja presión (3–6 atm) y, montado sobre una guía 0.014”, permite avanzar el conjunto de manera atraumática a través del segmento tortuoso, generando un perfil más suave y coaxial.
Se incluyeron 2389 pacientes sometidos a angiografía coronaria por vía radial entre 2020 y 2022 en un centro terciario. De ellos, 130 pacientes (5,44%) presentaron tortuosidad extrema o loops. La edad media fue de 74 años; el 58% eran varones y se observó una alta prevalencia de dislipemia (76%), hipertensión arterial (74%) y diabetes (28%). Además, el 58% de los pacientes se presentó con síndrome coronario agudo sin elevación del ST.
La tasa global de éxito del acceso radial utilizando este protocolo fue del 95,4% (124/130 pacientes), con solo un 4,6% de crossover a otro acceso vascular. El éxito por etapas fue del 37% en el paso 1, 47% en el paso 2 (técnica Serpentine), 7,7% en el paso 3 y 3,8% en el paso 4 (BAT), logrando resolver el 84% de los casos en los dos primeros pasos. El tiempo total del procedimiento fue de 115 ± 143 segundos, mientras que el volumen medio de contraste utilizado fue de 66–76 ml. La tasa global de éxito de la angiografía coronaria alcanzó el 98%.
En términos de seguridad, no se registraron complicaciones mayores, como síndrome compartimental o paresia. Las complicaciones menores incluyeron hematoma en el 3,8% de los casos, espasmo radial en el 2,3%, disección en el 2,3% y sangrado leve (BARC 1) en el 1,5%. El dolor en el sitio de acceso fue reportado en el 27% de los pacientes y, en todos los casos, se mantuvo pulso radial palpable al alta.
Acceso radial complejo: técnicas escalonadas para reducir crossover y complicaciones en angiografía coronaria
En conclusión, este protocolo estructurado de cuatro pasos representa una estrategia eficaz y segura para el manejo de loops y tortuosidad en el acceso radial, con altas tasas de éxito, baja necesidad de crossover y reducción del tiempo procedimental y de fluoroscopía, sin incremento significativo de complicaciones.
Título Original: A four-step protocol to overcome loops/tortuosity during transradial coronary interventions: introducing the “Serpentine” technique.
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