Los trastornos de conducción de novo continúan siendo una de las complicaciones más frecuentes luego del implante valvular aórtico transcatéter (TAVI), asociándose con una peor evolución clínica a largo plazo. Entre los principales determinantes se encuentra la profundidad de implante de la prótesis en relación con la longitud del septum membranoso. En este contexto, la técnica cusp-overlap (COL) surgió como una estrategia angiográfica alternativa a la proyección convencional coplanar de tres cúspides (TCC), con el objetivo de reducir el paralaje y facilitar implantes más altos y controlados.

Este estudio retrospectivo unicéntrico evaluó si la técnica COL realmente disminuye los trastornos de conducción o si su beneficio depende principalmente de lograr una menor profundidad de implante en relación con el septum membranoso. El punto final primario fue el compuesto de bloqueo auriculoventricular de alto grado o necesidad de implante de marcapasos definitivo a 30 días. Entre los objetivos secundarios se analizaron la incidencia de bloqueo completo de rama izquierda persistente, la profundidad de implante y los eventos clínicos durante el seguimiento.
Se incluyeron 501 pacientes sometidos a TAVI entre 2020 y 2023. La edad media fue de 80,3 ± 7,4 años, el 46,5% eran mujeres y el EuroSCORE II promedio fue de 11,2 ± 9,1%. El acceso femoral se utilizó en el 89% de los casos y el carotídeo izquierdo en el 11%. Se implantaron válvulas balón expandibles en el 75,6% y autoexpandibles en el 24,4%. La técnica COL se utilizó en 177 pacientes (35,3%) y la TCC en 324 (64,7%), observándose un incremento progresivo en el uso de COL a lo largo del tiempo.
El evento primario ocurrió en 90 pacientes (18%), sin diferencias significativas entre COL y TCC (15% vs 19%; p=0,24). Tampoco se observaron diferencias en la incidencia de bloqueo completo de rama izquierda persistente (26% vs 25%; p=0,92). Sin embargo, la técnica COL permitió implantes significativamente más altos: 4,0 ± 1,95 mm versus 5,54 ± 2,6 mm desde la cúspide no coronaria (p<0,01).
Además, una mayor distancia entre el septum membranoso y la profundidad final del implante se asoció de manera independiente con un menor riesgo de trastornos de conducción (OR 0,78; IC95% 0,71–0,85; p<0,001), sugiriendo una menor interacción del dispositivo con el sistema de conducción. Otros predictores independientes del evento primario fueron la edad avanzada, el bloqueo AV de primer grado basal, el bloqueo completo de rama derecha y el uso de válvulas Portico/Navitor.
Durante un seguimiento mediano de 525 días, la aparición de bloqueo AV de alto grado o la necesidad de marcapasos se asociaron con una mayor mortalidad e internación por insuficiencia cardíaca.
Conclusión: La técnica cusp-overlap no redujo los trastornos de conducción luego del TAVI
La técnica cusp-overlap no redujo de manera independiente los trastornos de conducción post-TAVI, aunque sí facilitó implantes más altos en relación con el septum membranoso, reforzando el concepto de que la interacción entre la profundidad de implante y la anatomía individual del paciente constituye el principal determinante del riesgo de alteraciones de conducción luego del procedimiento.
Título Original: Influence of the Cusp-Overlap and Three Cusps Coplanar Techniques on New-Onset Conduction Disturbances Following Transcatheter Aortic Valve Implantation.
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