Este metaanálisis sistemático evaluó la eficacia y la seguridad del reemplazo valvular aórtico transcatéter en pacientes con insuficiencia aórtica nativa pura. El desarrollo de dispositivos transcatéter de segunda generación y, en particular, de plataformas específicamente dedicadas ha permitido ofrecer una alternativa terapéutica viable para este subgrupo de pacientes, históricamente excluido de los ensayos clínicos aleatorizados.

La revisión incluyó 19 estudios observacionales con un mínimo de 20 pacientes, que abarcaron un total de 1.804 sujetos tratados desde el inicio de la literatura disponible hasta abril de 2024. La edad media fue de 75,3 años, con un puntaje STS-PROM promedio del 6,5%. Se analizaron de manera comparativa los resultados obtenidos con dispositivos de primera generación, de segunda generación y con válvulas específicamente diseñadas para la insuficiencia aórtica nativa pura (JenaValve y J-Valve). Este análisis contempló las particularidades anatómicas propias de esta entidad —como la ausencia de calcificación, la dilatación del anillo y el aumento del volumen sistólico—, factores que dificultan el anclaje del dispositivo y aumentan el riesgo de migración valvular.
El punto final primario fue la mortalidad por cualquier causa a 30 días. Los puntos finales secundarios incluyeron el éxito del dispositivo, la incidencia de migración valvular, la mortalidad al año y la ocurrencia de eventos periprocedimiento relevantes, tales como obstrucción coronaria, ruptura anular, necesidad de cirugía de rescate, reintervenciones y complicaciones vasculares o hemorrágicas.
En los 1.804 pacientes analizados, la mortalidad global a 30 días fue del 8,7% (IC95%: 5,8–10,7%), con una reducción marcada según la generación del dispositivo: 16,9% con válvulas de primera generación, 7,2% con dispositivos de segunda generación y 4,7% con plataformas dedicadas (p < 0,0001). El éxito del implante fue del 84,1% (IC95%: 78,0–88,9%), con una mejoría progresiva desde la primera generación (63,1%) hasta la segunda (86,3%) y los dispositivos dedicados (93,0%) (p < 0,00001). La migración valvular ocurrió en el 7,8% de los casos, aunque mostró una reducción significativa según la tecnología empleada: 19,0% con dispositivos de primera generación, 6,9% con los de segunda generación y apenas 3,0% con válvulas dedicadas (p < 0,00001).
La mortalidad al año fue del 14% (IC95%: 10,1–19,9%), nuevamente menor con dispositivos dedicados (8,7%) en comparación con la segunda (12,7%) y la primera generación (27,2%) (p < 0,0001). Otros eventos periprocedimiento, de baja incidencia, incluyeron conversión a cirugía (2,8%), obstrucción coronaria (1,0%), ruptura anular (0,7%), reintervención (3,6%), accidente cerebrovascular (3,3%) y complicaciones vasculares mayores (5,1%), sin diferencias significativas entre generaciones. La insuficiencia paravalvular moderada o mayor se observó en el 5,8% de los casos, con un desempeño claramente superior de los dispositivos dedicados (1,1%).
Conclusión
Este metaanálisis demuestra que el reemplazo valvular aórtico transcatéter en la insuficiencia aórtica nativa pura alcanza resultados significativamente superiores cuando se utilizan dispositivos dedicados, con mayores tasas de éxito del implante, menor migración valvular y reducciones relevantes de la mortalidad a 30 días y al año. Si bien la evidencia disponible es de carácter observacional, los hallazgos respaldan al TAVI como una alternativa válida en pacientes con alto riesgo quirúrgico, y posicionan a las plataformas específicamente diseñadas para esta anatomía como el principal avance para ampliar esta indicación de forma segura.
Título Original: Dedicated versus conventional devices in patients with pure native aortic regurgitation: a systematic review and meta-analysis.
Referencia: Elena Bacigalupi, et al. Journal of the American Heart Association, 2025.
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