Cuando 80 parece el punto de corte para indicar el TAVI ¿90 podría ser la contraindicación?

Según este gran registro global, la mortalidad luego del recambio de válvula aórtica por catéter (TAVI) es del doble en los nonagenarios comparado con el grupo más “joven” (menores de 90) a pesar de la menor prevalencia de comorbilidades basales en los nonagenarios.

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Más aún, los nonagenarios presentaron un mayor riesgo de stroke, sangrado mayor o que comprometa la vida y nueva fibrilación auricular. El STS-PROM es el único score de riesgo quirúrgico que puede predecir el riesgo de mortalidad en este grupo.

La prevalencia de estenosis aórtica se está incrementando de la mano del aumento en la expectativa de vida. En ese sentido, tenemos pocos datos acerca de cómo les va a los pocos pacientes mayores de 90 años que tratamos. Adicionalmente, no podemos confiar mucho en los scores de riesgo, ya que por un lado fueron diseñados para pacientes que estaban en plan de cirugía y por otro incluyeron muy pocos pacientes de esta edad.

El CENTER (Cerebrovascular EveNts in Patients Undergoing TranscathetER Aortic Valve Implantation) fue un estudio colaborativo que incluyó 12381 pacientes con registros de 3 países, 6 registros multicéntricos y un estudio clínico prospectivo.


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El end point primario fue la diferencia de mortalidad a 30 días y los strokes luego del TAVI en pacientes nonagenarios vs pacientes más jóvenes de 90. End points secundarios incluyeron las características basales, resultados intrahospitalarios y las diferencias en predecir con precisión los eventos del EuroSCORE log, el EuroSCORE II y el STS-PROM en esta población especial.

Un total de 882 pacientes nonagenarios y 11499 sub-90 que recibieron TAVI transfemoral fueron incluidos entre 2017 y 2018.

Los nonagenarios presentaron significativamente menos comorbilidades que la cohorte más joven.

A pesar de lo anterior, la tasa de mortalidad a 30 días resultó casi del doble en los nonagenarios (9.9% vs. 5.4%; RR: 1.8; IC 95% 1.4 a 2.3; p=0.001), al igual que los strokes intrahospitalarios (3.0% vs. 1.9%; RR: 1.5; IC 95% 1.0 a 2.3; p=0.04), los sangrados mayores o que comprometan la vida (8.1% vs. 5.5%; RR: 1.6; IC 95% 1.1 a 2.2; p=0.004) y el desarrollo de nueva fibrilación auricular (7.9% vs. 5.2%; RR: 1.6; IC 95% 1.1 a 2.2; p=0.01).


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El único score que estimó adecuadamente el riesgo de mortalidad en este grupo especial (con una relación mortalidad esperada/observada de 1) fue el STS-PROM.

Más allá de todo lo anterior, los 90 años no contraindican ningún procedimiento, y ya sabemos -a partir del primer estudio PARTNER- como termina el tratamiento médico.

Acá lo fundamental es la evaluación del paciente por el “Heart Team” y si su expectativa de vida supera el año. En ese caso, no habría ningún impedimento en asumir los riesgos antes mencionados para esta población “super añosa”.

Título original: Transfemoral TAVR in Nonagenarians.

Referencia: Wieneke Vlastra et al. J Am Coll Cardiol Intv 2019;12:911–20.


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