No todos los dispositivos de modificación cálcica interactúan con el vaso tratado de la misma manera. Aunque la finalidad clínica sea la misma —facilitar la angioplastia y optimizar el implante del stent—, el efecto inmediato sobre el flujo coronario, la presión y la microcirculación puede variar según el mecanismo de ablación utilizado.
El estudio ORACLE comparó la aterectomía orbital (OA) frente a la aterectomía rotacional (RA) en pacientes sometidos a PCI de lesiones coronarias severamente calcificadas, con foco específico en el impacto fisiológico inmediato sobre la microcirculación. La hipótesis de los autores fue que la OA tendría menor repercusión microcirculatoria que la RA, en parte por permitir flujo continuo durante la ablación y por requerir un sistema de flush de mayor caudal.
Se realizó un estudio aleatorizado 1:1 con 40 pacientes asignados a OA o RA. Se incluyeron pacientes con lesiones en vasos nativos, diámetro de referencia entre 2.25 y 3.50 mm y longitud de calcio severo mayor a 20 mm. Se excluyeron lesiones de TCI, ostium de CD y CTO. El protocolo incluyó evaluación fisiológica basal, medición inmediata post-aterectomía y evaluación final luego del implante y optimización del stent.
El desenlace primario fue el índice de resistencia microcirculatoria posterior a la aterectomía. Como desenlaces secundarios se analizaron la velocidad de flujo coronario, FFR, reserva de flujo coronario, presión wedge coronaria, presión arterial sistólica peri-aterectomía, tiempos de ablación y necesidad de activación de marcapasos transitorio.
La edad media fue de 66 años en ambas ramas, con elevada prevalencia de hipertensión, dislipidemia y diabetes. La fracción de eyección fue de 50% en ambos grupos. Desde el punto de vista angiográfico, todas las lesiones fueron clasificadas como severamente calcificadas, con diámetros de referencia y porcentaje de estenosis similares, aunque con mayor longitud de lesión en el grupo RA (44 mm vs 34 mm).
Respecto al procedimiento, la duración total fue mayor con la estrategia rotacional: 138 min vs 118 min con OA (p=0.001). Sin embargo, los tiempos de ablación fueron mayores con OA (102 seg vs 50 seg). La presión sistólica mínima durante la aterectomía fue significativamente más baja en el grupo RA: 85 mmHg vs 102 mmHg con OA (p=0.02).
El resultado primario mostró una diferencia fisiológica clara inmediatamente después de la ablación. El IMR post-aterectomía fue menor con OA que con RA: 16 vs 25 (p=0.008). Este hallazgo se acompañó de una mayor velocidad de flujo coronario post-aterectomía en el grupo orbital: 4.5 vs 2.4 (p=0.04). En cambio, al final del procedimiento, luego del implante y optimización del stent, las diferencias fisiológicas se atenuaron, sin diferencias significativas en FFR final, flujo coronario final ni reserva de flujo coronario final.
Conclusiones: La aterectomía orbital mostró menor injuria microvascular aguda que la rotacional
Los autores concluyeron que la aterectomía orbital se asoció con menor injuria microvascular aguda que la aterectomía rotacional, reflejada por un menor IMR y mayor flujo coronario inmediatamente después de la ablación. Sin embargo, estas diferencias se normalizaron al finalizar el procedimiento, lo que resalta el carácter dinámico de la microcirculación durante la PCI.
Referencia: Presentado por Filippo Luca Gurgoglione en EuroPCR 2026 Late-Breaking Trials, 19-22 de mayo de 2026, París, Francia.
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