El TAVI se asocia a una incidencia relevante de trastornos del sistema de conducción y al desarrollo de bloqueos auriculoventriculares que pueden requerir la implantación de un marcapasos definitivo. Muchos pacientes reciben fármacos cronotrópicos negativos (betabloqueantes, calcioantagonistas no dihidropiridínicos o digoxina) por comorbilidades cardiovasculares; sin embargo, existe preocupación acerca de si su administración temprana podría favorecer la aparición de bloqueos de alto grado. El objetivo de este estudio fue evaluar la seguridad del uso de fármacos cronotrópicos negativos dentro de las primeras 48 horas posteriores al TAVI.
Características del estudio
Se realizó un estudio retrospectivo de cohorte en el University of North Carolina Medical Center, que incluyó a adultos sometidos a TAVI entre el 1 de enero de 2016 y el 2 de abril de 2024. Se excluyeron pacientes con marcapasos previo, bloqueo auriculoventricular (BAV) basal de segundo grado o mayor, uso inmediato de marcapasos transvenoso o necesidad de inotrópicos o vasopresores durante las primeras 48 horas.
La cohorte se dividió según la administración o no de fármacos cronotrópicos negativos dentro de ese período. Si bien el análisis contempló la evaluación de trastornos de conducción basales (BCRI, BAV de primer grado, entre otros), la prescripción de estos fármacos no respondió a un protocolo específico frente a nuevos trastornos post-TAVI, sino al criterio clínico del equipo tratante.
El punto final primario fue la incidencia de BAV de segundo grado o mayor a los 30 días. Los puntos finales secundarios incluyeron la necesidad de marcapasos definitivo (al alta y a 30 días), la presencia de BAV significativo al alta, la mortalidad global a 30 días y la duración de la internación.
Resultados: Seguridad del uso temprano de fármacos cronotrópicos negativos tras el implante valvular aórtico transcatéter
De los 990 pacientes sometidos a TAVI, 756 cumplieron los criterios de inclusión; 381 (50,4%) recibieron fármacos cronotrópicos negativos dentro de las primeras 48 horas y 375 (49,6%) no los recibieron. La mediana de edad fue de 78 años y el 45,5% fueron mujeres. La mayoría de los pacientes recibió una válvula balón-expandible SAPIEN 3 (≈82%). El BAV de segundo grado o mayor a los 30 días ocurrió en el 2,7% de los pacientes sin cronotrópicos negativos y en el 1,6% de los tratados (p = 0,297).
No se observaron diferencias significativas en la incidencia de BAV al alta ni en la necesidad de marcapasos a 30 días, aunque se evidenció una tendencia a mayor implante al alta en el grupo sin cronotrópicos negativos (2,7% vs. 0,8%; p = 0,054). Tampoco hubo diferencias en la mortalidad a 30 días entre ambos grupos. En el análisis multivariado, el uso de fármacos cronotrópicos negativos se asoció con una menor probabilidad de BAV significativo a 30 días (p = 0,048) y con una menor necesidad de marcapasos tanto a 30 días (p = 0,030) como al alta (p = 0,032).
Conclusión: Impacto de los fármacos cronotrópicos negativos
En síntesis, el uso temprano de fármacos cronotrópicos negativos dentro de las primeras 48 horas posteriores al TAVI no se asoció con un mayor riesgo de BAV de alto grado ni con una mayor necesidad de marcapasos, y puede considerarse una estrategia razonable en pacientes seleccionados, siempre en el contexto de una evaluación individual del riesgo y con una monitorización adecuada.
Título Original: Impact of Early Atrioventricular Nodal Blocker Use Post-Transcatheter Aortic Valve Replacement.
Referencia: Jocelyn Edwards, Zachary Carroll, Mikayla Lovelace, Jorden Mandel, Lindsay Carter, Theresa Kline. Catheterization and Cardiovascular Interventions, 2025.
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