Corazón y cerebro: factores de riesgo, fibrilación auricular y demencia

Los fisiólogos supieron por décadas lo que los cardiólogos a veces olvidamos: el corazón y el cerebro se comunican el uno con el otro intensamente en una persona saludable y pueden dañarse el uno al otro en una gran cantidad de enfermedades cardiovasculares.

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Múltiples acciones y reacciones inmediatas del cerebro adaptan de manera adecuada la función del corazón a las necesidades del cuerpo, como la ansiedad y la frustración, que pueden impedir un desempeño adecuado.

Por ejemplo, la enfermedad cardiovascular en general, pero los desórdenes metabólicos en particular, con la hipo o la hipertensión pueden impedir la función cognitiva. En el síndrome de Tako Tsubo el desorden neuro-hormonal agudo impide de manera aguda y severa la función de bomba, y de hecho pueden llevar a la muerte.

Por otro lado, mientras el corazón le da una perfusión adecuada al cerebro, en el contexto de hipertensión, aterosclerosis o fibrilación auricular puede ser la causa de un stroke.


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Recientemente se publicó en European Heart Journal un documento impresionante, por lo que fue considerado “FAST TRACK”, titulado Associations between vascular risk factors and brain MRI indices in UK Biobank.

En este trabajo se investigó la asociación en el tabaquismo, la hipertensión, la presión de pulso, diabetes, hipercolesterolemia, índice de masa corporal y perímetro abdominal con macro y microestructuras del cerebro en 9722 individuos de entre 44 y 77 años.

Un gran número de factores de riesgo fueron asociados a mayor atrofia cerebral, menor volumen de materia gris y peor calidad de la materia blanca.

Cuantos más factores se combinaban mayor el riesgo de demencia con menor volumen de corteza frontal y temporal, menor volumen subcortical, mayor volumen de materia blanca hiperintensa y peor asociación entre la microestructura de la materia blanca y el tálamo.


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El hábito tabáquico, la hipertensión y la diabetes mostraron las asociaciones más consistentes.

Estos resultados enfatizan la vulnerabilidad del cerebro a los factores de riesgo en individuos de mediana edad y mayores aparentemente sanos.

La excesiva pulsatilidad arterial también puede contribuir a la declinación cognitiva y al riesgo de demencia dañando la frágil microcirculación cerebral. Esto fue investigado en un artículo que también fue publicado en modo “FAST TRACK”, titulado Carotid artery wave intensity in mid- to late-life predicts cognitive decline: the Whitehall.

Este último trabajo siguió una cohorte de 3191 individuos (mayoría hombres con una edad media de 60 años). La excesiva pulsatilidad se asoció con un deterioro cognitivo acelerado durante el seguimiento. Comparado con pacientes que no tenían una excesiva pulsatilidad, el riesgo de demencia de los que si la presentaban resultó aproximadamente un 50% mayor.


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Por último, la fibrilación auricular asociada o no a hipertensión es generalmente asociada a demencia, aunque los estudios longitudinales resultaran inconsistentes.

El reciente trabajo titulado “Risk of dementia in stroke-free patients diagnosed with atrial fibrillation: data from a population-based cohort” realizado en Seúl, siguió a una población de 10435 individuos de 60 años o más con diagnóstico incidental de fibrilación auricular y sin antecedentes de stroke. Luego de realizar todos los ajustes, el riesgo de demencia se incrementó a razón de un 1.52, incluso descartando todos los pacientes que presentaron stroke. Los anticoagulantes orales fueron efectivos en disminuir el riesgo de demencia con un HR de 0.61.

La fibrilación auricular aumenta tanto el riesgo de padecer Alzheimer como demencia vascular.

Hay otros factores nuevos y desconocidos o que no queremos conocer que se asocian a demencia como la polución ambiental y la mala calidad del aire de las grandes ciudades. Sin embargo, estos tópicos fueron también escritos y probados en varios estudios como “The impact of naturally generated particulate matter emanating from desert dust storms and cardiovascular pathophysiology: an alarming worldwide reality” y “Effects of gaseous and solid constituents of air pollution on endothelial function”, entre otros.

Título original: The heart and the brain: cardiovascular risk factors, atrial fibrillation, and Dementia.

Referencia: Thomas F. Lüscher. European Heart Journal (2019) 40, 2271–2275.


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