La insuficiencia tricuspídea (IT) severa se asocia a congestión venosa sistémica crónica, hospitalizaciones recurrentes por insuficiencia cardíaca (ICAD) y un deterioro significativo de la calidad de vida. Ensayos previos con terapias percutáneas han demostrado reducción de la regurgitación y mejoría sintomática, aunque sin un impacto claro en eventos duros a corto plazo. En este contexto, el estudio TRI-FR se diseñó para evaluar el impacto clínico a más largo plazo de la reparación percutánea borde a borde (T-TEER) en comparación con el tratamiento médico óptimo (TMO) en pacientes con IT severa aislada.
Se trató de un ensayo clínico randomizado, multicéntrico, con asignación 1:1 a T-TEER más TMO versus TMO solo, que incluyó 300 pacientes en 24 centros (principalmente en Francia). La edad media fue de 78 años, con un 64% de mujeres; el 95% presentaba fibrilación auricular, el 42% se encontraba en clase funcional NYHA III–IV y el 91% tenía IT masiva o torrencial, configurando un fenotipo de insuficiencia cardíaca derecha avanzada.
Este perfil no se definió mediante un score único, sino por la combinación de alta carga sintomática, limitación funcional (6MWT ~300 m), deterioro de la calidad de vida (KCCQ ~54) y elevación de biomarcadores (NT-proBNP ~1500–1700 pg/ml), junto con signos de compromiso hemodinámico derecho moderado (presión auricular derecha ~9–10 mmHg y presión pulmonar media ~22 mmHg). La disfunción renal severa (TFG <30 ml/min/1,73 m²) fue poco frecuente (4–8%). El tratamiento médico óptimo no se protocolizó de forma rígida, sino que consistió en el manejo estándar de la insuficiencia cardíaca según guías.
Se observó una reducción significativa del endpoint primario (compuesto de tiempo al primer evento de hospitalización por ICAD, cirugía tricuspídea o muerte cardiovascular) en el grupo T-TEER, con un hazard ratio de 0,56 (p=0,0109), lo que representa una reducción relativa del riesgo del 44%. Las hospitalizaciones por ICAD fueron menores en el grupo intervención (37 vs 64), con una tasa de 9,28 frente a 16,5 eventos por 100 paciente-años (p=0,0073). Asimismo, el número de pacientes con al menos una hospitalización por ICAD fue inferior (27 vs 42), y se observó una reducción en la necesidad de cirugía tricuspídea (1 vs 10). La mortalidad total fue similar entre grupos (32 vs 30), sin diferencias significativas en la muerte cardiovascular.
Conclusión: T-TEER reduce eventos clínicos mayores en insuficiencia tricuspídea severa aislada a largo plazo
En conclusión, el seguimiento extendido del estudio TRI-FR demuestra que, en pacientes con insuficiencia tricuspídea severa aislada y un perfil de insuficiencia cardíaca derecha avanzada, la reparación percutánea borde a borde asociada al tratamiento médico óptimo reduce significativamente el riesgo de eventos clínicos mayores, fundamentalmente a expensas de una disminución sostenida de las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca.
Título Original: Transcatheter Edge-to-Edge Repair for Severe Isolated Tricuspid Regurgitation: Extended Follow-up of the TRI-FR Trial.
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