En los pacientes candidatos a TAVI, la presencia concomitante de enfermedad coronaria continúa siendo motivo de debate: intervenir las lesiones antes, durante o después del implante valvular, o mantener una estrategia conservadora cuando no existe una clara traducción isquémica. La evidencia aleatorizada disponible ha mostrado resultados heterogéneos. En este contexto, la fisiología coronaria surge como una herramienta capaz de seleccionar mejor a los candidatos para PCI y evitar intervenciones innecesarias en una población frecuentemente añosa y frágil.
Scarsini y colaboradores realizaron un metaanálisis de datos individuales de pacientes (IPD), incluyendo cuatro estudios aleatorizados: ACTIVATION, FAITAVI, NOTION-3 y TCW. El objetivo fue evaluar la efectividad clínica y la seguridad de distintas estrategias de revascularización coronaria en pacientes con estenosis aórtica severa y enfermedad coronaria sometidos a TAVI.
Se incluyeron 1.050 pacientes en el análisis final: 694 asignados a PCI y 356 a tratamiento médico óptimo (TMO). Dentro de la rama PCI, 439 pacientes correspondieron a una estrategia guiada por FFR y 255 a una estrategia guiada exclusivamente por angiografía.
El desenlace primario fue MACE al año, mientras que el desenlace coprimario fue NACE, compuesto por MACE más sangrado mayor al año. La edad media fue de 83,1 años y el SYNTAX score fue bajo y similar en ambos grupos.
Entre los pacientes revascularizados, la PCI fue realizada antes del TAVI en el 53,9% de los casos, concomitante con el procedimiento en el 35,9% y posterior al TAVI en el 10,2%.
Al año de seguimiento, la estrategia de PCI se asoció con una modesta reducción de MACE frente al TMO. La supervivencia libre de MACE fue del 92% con PCI y del 86% con TMO (HR 0,70; IC95% 0,49-0,99; p=0,049). La diferencia estuvo impulsada principalmente por una menor necesidad de revascularización posterior: 0,7% con PCI versus 4,5% con TMO (HR 0,34; IC95% 0,14-0,84).
Sin embargo, el subanálisis según estrategia de revascularización mostró que el beneficio no fue homogéneo. La PCI guiada por FFR se asoció con menor incidencia de MACE frente al TMO (HR 0,58; IC95% 0,37-0,91), mientras que la PCI guiada únicamente por angiografía no mostró reducción significativa del punto final primario (HR 1,14; IC95% 0,69-1,91).
Resultados similares se observaron para NACE: la estrategia guiada por FFR presentó menor riesgo frente al TMO (HR 0,68; IC95% 0,51-0,90), mientras que la estrategia angiográfica nuevamente no evidenció beneficio (HR 1,17; IC95% 0,76-1,80).
Conclusiones: la evaluación fisiológica con FFR podría optimizar la selección de pacientes para PCI antes del TAVI
En este metaanálisis de datos individuales, la PCI en pacientes sometidos a TAVI se asoció con una reducción de MACE al año, principalmente por una menor necesidad de nuevas revascularizaciones. Sin embargo, el beneficio clínico se observó fundamentalmente en la estrategia guiada por FFR, reforzando el concepto de que la evaluación fisiológica de las lesiones coronarias podría identificar mejor a los pacientes que realmente se benefician de la revascularización antes del TAVI.
Presentado por Roberto Scarsini en la sesión Major Late-Breaking Trials de EuroPCR 2026, realizada del 19 al 22 de mayo de 2026 en París.
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