La coexistencia de enfermedad coronaria y estenosis aórtica severa es frecuente en los pacientes sometidos a reemplazo valvular aórtico por catéter (TAVI). Sin embargo, aún se desconoce el impacto que las modificaciones hemodinámicas inducidas por las distintas plataformas valvulares podrían tener sobre la progresión de la enfermedad coronaria. El objetivo de este estudio fue evaluar la progresión anatómica y funcional de la aterosclerosis coronaria luego del TAVI mediante angiografía coronaria cuantitativa (QCA) y Quantitative Flow Ratio (QFR), comparando el comportamiento de las válvulas autoexpandibles (SEV) y balón expandibles (BEV).

El punto final primario fue la progresión de la enfermedad coronaria entre la coronariografía basal y una nueva angiografía realizada por indicación clínica durante el seguimiento, evaluada mediante QCA y QFR. Como objetivo secundario se comparó la progresión de la enfermedad según el tipo de prótesis implantada (SEV vs. BEV).
De los 3383 pacientes sometidos a TAVI entre 2013 y 2024, 92 (2,7%) contaban con una coronariografía basal y una nueva angiografía durante el seguimiento. La edad media fue de 74,3 ± 10,3 años, el 56,5% eran hombres y la mediana de seguimiento fue de 756 días (RIC: 254-1302). El 43,5% tenía antecedente de angioplastia coronaria y el 27,5% de infarto de miocardio previo. Para el análisis se incluyeron 89 pacientes mediante QCA y 90 mediante QFR, sin observarse diferencias clínicas relevantes entre quienes recibieron válvulas autoexpandibles y balón expandibles.
La progresión de la enfermedad coronaria fue muy frecuente. Según el análisis por QCA, el 96,6% (86/89) presentó progresión en al menos un vaso, mientras que mediante QFR la progresión funcional se observó en el 85,6% (77/90). El análisis por QFR mostró una menor progresión funcional en los pacientes tratados con válvulas balón expandibles en comparación con aquellos que recibieron válvulas autoexpandibles (39,4% vs. 21,9% al año y 47,4% vs. 39,3% a los 2 años; log-rank p=0,038), con un HR de 0,60 para las BEV respecto de las SEV (IC95%: 0,38-0,97; p=0,036). En cambio, el análisis mediante QCA mostró únicamente una tendencia no significativa en la misma dirección (HR: 0,74; IC95%: 0,47-1,18; p=0,20).
Conclusión: el QFR sugiere una menor progresión funcional de la enfermedad coronaria con válvulas balón expandibles
En conclusión, la progresión anatómica y funcional de la enfermedad coronaria fue un hallazgo frecuente en los pacientes que requirieron una nueva coronariografía luego del TAVI. La evaluación mediante QFR sugirió una menor progresión funcional en quienes recibieron válvulas balón expandibles. No obstante, estos resultados deben interpretarse con cautela debido al diseño retrospectivo del estudio y al reducido número de pacientes incluidos, por lo que será necesario confirmarlos en estudios prospectivos.





