Utilización de DCB en territorio coronario: Documento de posición del Academic Research Consortium

El uso de balones liberadores de fármaco (Drug-Coated Balloons, DCB) se consolida como una de las estrategias emergentes de mayor potencial en la angioplastia coronaria, especialmente en aquellos escenarios clínicos donde se busca evitar el implante permanente de un stent.

¿Debemos utilizar balones liberadores de droga en pacientes con enfermedad de múltiples vasos?

En un reciente documento de posición del Academic Research Consortium (ARC), Fezzi et al. presentan una revisión exhaustiva y actualizada sobre el tema.

Los DCB fueron diseñados con el objetivo de administrar de manera local agentes antiproliferativos sin recurrir a una estructura metálica. Esta estrategia promueve una remodelación vascular positiva, preserva la vasomoción fisiológica y podría reducir la necesidad de una doble antiagregación prolongada.

Entre los fármacos empleados, el paclitaxel ha sido históricamente el agente más utilizado debido a su alta lipofilia y eficacia antiproliferativa. Más recientemente, se han desarrollado balones con sirolimus y sus análogos, aunque su biodisponibilidad y eficacia clínica aún están en evaluación.

El documento subraya la importancia crítica de una preparación adecuada de la lesión como factor determinante del éxito del procedimiento con DCB. Se recomienda el uso de balones semi-complientes o no complientes con una relación 1:1, insuflaciones prolongadas superiores a 30 segundos, empleo de balones de corte en lesiones complejas, y reducción del riesgo de disección limitante de flujo mediante una preparación óptima. Asimismo, se destaca el valor del uso de imágenes intravasculares (IVI) y de un adecuado tratamiento del calcio con dispositivos específicos.

Lea también: Angioplastia coronaria guiada con IVUS: ¿Cuál es el “nuevo” umbral de expansión a alcanzar?

El ARC propone un conjunto de criterios para definir una preparación “aceptable” de la lesión. Desde el punto de vista angiográfico, la estenosis residual debe ser igual o inferior al 30% (idealmente ≤25% si se dispone de cuantificación angiográfica). La presencia de disecciones no limitantes de flujo —con flujo TIMI 3 conservado, sin cambios electrocardiográficos ni síntomas de angina— se considera aceptable y no contraindica la administración del DCB.

En cuanto al IVI, si bien no se han establecido criterios estandarizados para la optimización de DCB, se reconoce que las disecciones a nivel de la capa media podrían facilitar la penetración del fármaco en la pared vascular (consenso de expertos – CE). Respecto a la fisiología coronaria, tampoco se han definido umbrales específicos para guiar la decisión del uso de DCB tras la preparación. 

En el plano clínico, la indicación más consolidada para el uso de DCB es la reestenosis intrastent (ISR), donde han demostrado superioridad frente a la angioplastia con balón simple y resultados comparables con los stents liberadores de fármacos en términos de seguridad. No obstante, los datos actuales muestran que los DES continúan ofreciendo una ligera ventaja en la reducción de nuevas revascularizaciones.

Lea también: Utilización de balones recubiertos de fármacos en oclusiones totales crónicas. Registro ERCTO.

Aun así, los DCB son preferibles en contextos de ISR compleja, vasos pequeños, bifurcaciones o presencia de múltiples capas de stents, ya que evitan añadir una nueva estructura metálica.

Fuera del contexto de ISR, los DCB se han explorado en lesiones de novo, especialmente en vasos pequeños (menores de 2,75 milímetros de diámetro de referencia), donde la implantación de un stent puede resultar técnicamente desafiante o clínicamente indeseable.

Asimismo, en pacientes con alto riesgo de sangrado, el uso de DCB puede permitir estrategias de doble antiagregación más cortas, según consenso de expertos.

Otros escenarios potenciales incluyen la enfermedad coronaria difusa, las bifurcaciones (particularmente en ramas laterales, donde el uso de DCB evita el “jailing” y reduce el desplazamiento de la carina) y la enfermedad multivaso en pacientes frágiles o con comorbilidades significativas.

Conclusiones

El uso de DCB en angioplastia coronaria representa una alternativa válida, segura y eficaz en diversos escenarios clínicos, siempre que se asegure una adecuada preparación de la lesión y una selección apropiada del paciente.

Aunque aún no existen datos definitivos que respalden su uso rutinario, los DCB podrían consolidarse como herramienta complementaria o incluso como estrategia principal (“DCB-only”) en contextos bien seleccionados, marcando una evolución relevante en la práctica de la cardiología intervencionista moderna.

Título original: Indications for Use of Drug-Coated Balloons in Coronary Intervention: Academic Research Consortium Position Statement.

Referencia: Fezzi, S, Serruys, P, Cortese, B. et al. Indications for Use of Drug-Coated Balloons in Coronary Intervention: Academic Research Consortium Position Statement. JACC. 2025 Oct, 86 (15) 1170–1202. https://doi.org/10.1016/j.jacc.2025.07.049.


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Dr. Omar Tupayachi
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Miembro del Consejo Editorial de solaci.org

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